Y SE ACTIVÓ EL ENTER

Hoy he leído en una revista de las que no compro y sí leo cuando me toca esperar, que las mujeres deberíamos aprender a jugar con el frío y el calor… digo yo que lo divertido es que aprendamos todos para ponerlo en práctica, ¿no?, más que nada porque así podemos intercambiar ideas o frío y calor en nuestros cuerpos, haciéndolo todo mucho más divertido.

La verdad es que me he visto inmersa en la lectura hasta que me han llamado para un buen masaje relajante, no de los que me ponen nerviosa, acelerada y nos excitan tanto.

Son en esos momentos de relax en los que pensamos y nos montamos películas con alguien que nos da morbo o que hemos visto y no conocemos pero tiene ese algo que nos atrae y al que no sabemos ponerle nombre.

No sé si ha sido por haber leído ese artículo, pero hoy como que he mirado a mi alrededor de otra manera. Voy a ser más concreta, he pasado por un colegio y me he fijado en los padres que había, era una especie de escaparate de desconocidos, pero me ha llamado especialmente la atención uno, y claro, entre la información que traía de la revista, mi imaginación y ese cuerpo que gritaba necesito salir de la rutina (o a lo mejor me lo he imaginado en mi propio beneficio), pues doña imaginación ha vuelto a hacer de las suyas. No podía dejar de pensar en todo lo que había leído y ponerlo en práctica con él, y más cuando se cruzaron las miradas, me dedicó una sonrisa y entonces mi ENTER, se activó del todo.

Lo empecé a imaginar en ropa interior, con unos bóxer ajustados, ésos que invitan a ser quitados, y yo con un conjunto de encaje dejando ver la parte de mi piel más escondida. Estábamos hablando de subir y bajar la temperatura, así que no estaría nada mal, beber algo muy frío y besarle, recorrer su cuello mientras su piel nota mi lengua helada, la cual va recuperando su temperatura al estar en contacto con su piel, y él aún tímido, acariciando mi espalda hasta llegar a la parte del sujetador para liberarme de él. Lo confieso, estaba deseándolo desde que le vi, porque llegados a ese punto, sabemos que se quiere más. La temperatura de los dos empezaba a subir, las miradas hablan, y había ganas, muchas ganas.

La sensación era como cuando sabes que vas a tomar algo muy caliente y no puedes evitar quemarte porque lo deseas con tantas ganas, que no hay freno. Así que nos desnudamos y empezamos el juego con un hielo. Él se lo metió en la boca y fue recorriendo mi cuello, pecho, cintura, mientras mi cuerpo se estremecía y el agua se deslizaba por él. No sé por qué, pero mi cuerpo estaba más excitado, así que decidí comerle tras besarme y notar sus labios aún fríos por el hielo.

Me deslicé por su cuerpo, acariciándole, mientras el ventilador enfriaba un poco la habitación, era evidente que la temperatura había subido y mi cuerpo aún húmedo notaba ese aire mucho más, provocando a mis pezones, los cuales estaba dejando su timidez de lado.

Comencé a comerle, lamerle, jugar con mi lengua provocando más placer. Cogí uno de los hielos y enfrié mis manos para acariciarle mientras le hacía llegar a otro nivel. Comencé con la parte externa de mis manos, templadas, con mi temperatura y cuando noté esa piel de gallina en su torso acaricié sus pezones con la parte fría de ellas mientras estaba preso en mi boca. Noté un gemido y supe que ese placer no se lo esperaba y que le estaba gustando, era evidente, su cuerpo se movía de otra forma.

No pudimos ni quisimos dejar de sentirnos, recorriendo nuestros cuerpos, sudando mientras nos movíamos con tanto deseo y el ventilador erizaba nuestra piel. Respiraciones aceleradas, las ganas de sentirnos sin decirnos nada. Los dedos recorriendo nuestros cuerpos hasta que no pude evitar clavarme, llegando al orgasmo y sintiendo cómo él se derritió como un helado. Y no sé si os pasa a vosotras, pero cuando le sientes dentro y comienza a bajar el nivel, ese roce me pone de nuevo, mientras va saliendo poco a poco volviendo a su timidez. Nos quedamos tumbados, en silencio, extasiados y por qué no decir “disfrutados”.

Quizás no pude poner en práctica todo, pero me lo guardaré para la próxima vez que nos veamos o se encuentren nuestras miradas. Quizás él pensó algo también y lo pone en práctica conmigo. Lo que tengo claro, es que volveré a pasar por ese colegio a ver si se cruzan nuestras miradas y sube la temperatura.

Ains, qué dura es la realidad, vuelves a escuchar los gritos del colegio, y buscas esa mirada que ha provocado un cambio de temperatura en tu cuerpo, el cual húmedo, contacta con tu cerebro para que vayas a casa y termines la faena. Sí, quizás sea lo mejor. Ahora entiendo mucho mejor la palabra morbo.

Así que os voy a dejar hasta el próximo miércoles, mi cabeza piensa en ducha, no sé si fría o caliente…

Pero antes quiero compartir con vosotros algo que me hace mucha ilusión Radio a Bordo ha querido contar en su parrilla con buscando mi abridor, porque cada vez son más los que seguís este blog y ahora además, lo podéis escuchar cada martes, junto con más programas.

https://radioabordoonline.wordpress.com/2020/10/04/buscando-mi-abridor/

Espero que os guste y sigáis subiendo la temperatura, empieza cambiar el tiempo y es importante mantener el calor.

Hasta el próximo miércoles, mientras, espero leeros.

G & G

Publicado por Gretta y su Garbo

A partir de los 40, la vida cambia, ¡me río yo de la adolescencia!. Pero la experiencia es un grado, y lo que queremos es complicarnos poco (o al menos lo intentamos), un divorcio y probar algo nuevo, van de la mano. Tener o no tener pareja, no evita que la imaginación vuele y a veces nos dejemos llevar...

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