GANAS…SIEMPRE

La inseguridad hace que nuestra piel quede al descubierto, que aquello que nos da miedo, nos gane. Un abrazo que no nos han dado, un te quiero, un tengo ganas de verte… o incluso un mensaje muy subido de tono, que nos hace sonreír y activa nuestra mente como bien sabemos. La inseguridad es realmente puñetera, cuando creemos que todo va bien, aparece creando dudas.

Pero ¿dónde somos realmente vulnerables?, tengo mi teoría, hay un lugar y un momento en donde necesitamos sentir cerca a la otra persona, no me vale un estoy cansad@, o media vuelta y hasta mañana. La piel necesita piel y sentir ganas.

No me entra en la cabeza que si realmente te gusta una persona, tengas una noche de sexo interminable y luego no tengas un gesto de cariño, aunque no siempre hay amor, porque en mi opinión es algo que debe ir creciendo si es que merece la pena ese alguien o simplemente ha sido una noche de sexo sin compromiso, pero ¡ay ese gesto!, qué importante es. Hay muchos hombres con miedos de que no nos guste el ritmo, de no dar la talla, de que los nervios les jueguen una mala pasada… y acaben pronto, miedo a no saber dar con la tecla y éso es porque les importas.

No hay nada mejor que esos despertares llenos de humedad, aún con los ojos a medio abrir, con sueño y ganas, notando su calor o su mano acariciándote, no importa la hora de la noche o de la mañana, para el sexo no hay hora, aunque muchos tengan los sábados marcados. No soy de sábados, soy de ganas. Ganas de que la otra persona me ponga, ganas de notar su calor recorriendo mi cuerpo aún medio dormido, ganas de notar su mano acariciándome la espalda, sabiendo que va a seguir su recorrido por más rincones.

Y pese a saber que quiere más, hacerme la remolona porque me gusta notar cómo quiere despertarme, porque tiene las mismas ganas que yo. Notar esas ganas da vida, es hablar sin mirar, es tocar y consentir, es excitarse sólo con pensar que es él o ella. Es tener ganas y ponerlas. Porque cuando no se ven esas ganas tendemos a dar esos dos pasos hacia atrás para ver si realmente hay algo especial por la otra parte que te haga volver a darlos y dar el resto.

Que te hagan sentir especial, por momentos, por miradas, por complicidad. Que te digas… ¡me lo como! aunque no sepas si será recorriendo su piel con la tuya o conquistando con la lengua las zonas más sensibles hasta llegar a su sexo (éste también es muy buen despertar y lo sabéis). Despertar con su lengua entre tus piernas o tu boca acariciando su miembro… Benditos despertares que hacen que todo empiece de otro talante y miradas cómplices que te llevan a la ducha. Y son esos momentos, los que te devuelven la seguridad porque hay complicidad, porque sabes que estáis cerca aunque no os veáis todo lo que os pide el cuerpo. Ganas, es la palabra que bien puede con la inseguridad, y ganas son las que hay que poner en todo y que se note.

Ganas hasta con uno mismo, acariciarnos mientras pensamos en ese alguien que nos pone o montarnos la película perfecta para follar nuestra cabeza y terminar corriéndonos con nuestros dedos, sonriendo al terminar con esa mirada que lo dice todo y que nadie ve, porque son nuestros momentos.

Momentos que nos hacen conectar con nuestro cuerpo, tan agradecido dándonos placer y muchas veces dándonos pequeños regalos de excitación que hacen que descubramos nuevos rincones para disfrutar. Qué importante es conocer nuestro cuerpo y disfrutar mutuamente.

Espero que vosotros sigáis descubriendo el vuestro y pongáis en práctica esos momentos de soledad o acompañados, aunque no sea sábado.

Y como siempre, os dejo un enlace donde podéis escucharme en Radio a Bordo, https://radioabordoonline.wordpress.com/category/buscando-mi-abridor/

Pongamos GANAS a todo, y que se note. Ahora yo pregunto, ¿cuándo no habéis notado esas ganas y qué hicisteis después? porque si yo no veo ganas…

Hasta el próximo miércoles, como siempre, gracias por participar en este blog lleno de sexo, mentes sucias muy limpias y ganas por cada poro de la piel.

G & G

Publicado por Gretta y su Garbo

A partir de los 40, la vida cambia, ¡me río yo de la adolescencia!. Pero la experiencia es un grado, y lo que queremos es complicarnos poco (o al menos lo intentamos), un divorcio y probar algo nuevo, van de la mano. Tener o no tener pareja, no evita que la imaginación vuele y a veces nos dejemos llevar...

2 comentarios sobre “GANAS…SIEMPRE

  1. Cuando no noté ganas… Que hice??
    Cambiar!!!
    La rutina mata y apaga cualquier pasion, y ya de hecho, estoy convencido de que una relación sana de pareja, tiene fecha de caducidad

    Me gusta

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