EMPEZAR POR EL FINAL

Cuántas veces hemos escuchado éso de “despacio”, todos buscan lo mismo, es una fresca, ten cuidado…

Y es que seguir las normas es muy complicado cuando algo en tu cabeza se vuelve sordo y olvida el ritmo que marcan las normas, normas que a saber quién las puso, a lo mejor un padre o madre que no quería que alguien se saliera del tiesto o quizás un supuesto amigo.

Rompamos los tiestos y las normas, ¡fuera!, sí, porque nunca se sabe el final, pero sí el principio, y si éste empieza con ganas y deseo, que nos quiten lo bailado. Conozco más de una pareja que ha empezado al revés de lo “políticamente correcto” y os aseguro que les va estupendamente, es más, tienen una complicidad que yo, me la pido estas navidades.

Se cruzan miradas, y cuando te quieres dar cuenta terminas hablando con esa persona que te hace sonreír y todo fluye, ir a tomar algo, risas, una canción que suena y los dos terminamos cantándola. Una cerveza, otro vino y las miradas van cambiando, quizás porque don Deseo comienza a salir de su escondite y doña Conquista se asoma dando pequeñas pinceladas. Gestos que van delatando pensamientos, temperatura que sube cuando nos imaginamos ciertas situaciones en nuestra cabeza, pero no, quizás la otra persona no está pensando lo mismo… Las miradas, un roce en la pierna, en la mano, un gesto y el acercamiento que tanto esperamos, ese beso que llega rompiendo el hielo y que tanto nos gusta.

Y entonces el cuerpo sale de su pequeño letargo queriendo más, porque han tocado esa tecla de “y por qué no”, y comienza el juego de miradas, caricias, conversaciones tan cerca que notamos la respiración en nuestra piel, ese sutil olor a perfume que nos gusta y excita mientras deseamos otro beso y vamos a por él, uno húmedo, de los que dan escalofríos y te hacen repetir, porque algo dentro te dice que lo que viene te va a gustar aún más, y es cuando nos dejamos llevar.

Y los besos se hacen más intensos, las conversaciones más íntimas y comienzas a tener la necesidad y ganas de conocer más de esa persona que está despertando de nuevo esas sensaciones que tenías casi olvidadas, así que decides vivir el momento y dejarte llevar. Y aunque parezca una locura, te vas a un hotel y tu cuerpo no siente vergüenza al desnudarse porque sin saber en qué momento ha ocurrido ha aparecido la confianza. Los besos continúan, cada vez más húmedos como el cuerpo y con la cama deshecha por los juegos, la ropa tirada de cualquier manera, se vuelven a cruzar las miradas más desnudas y llenas de deseo que nunca. Piel con piel, con escalofríos por las caricias en las zonas más sensibles, y esa respiración en el cuello, el roce de la lengua en la oreja, y ese susurro que te dice “me encantas”, y que nos hace estremecer porque nos hace sentir especiales y que ambos estamos disfrutando. Y es entonces cuando la intensidad comienza a invadir nuestros cuerpos y sentimos esa necesidad de llegar a más, a sentir de otra manera.

Todo fluye al ritmo que marcan nuestros cuerpos, los deseos toman forma y las ganas de sexo nos invaden para hacernos disfrutar aún más. Nunca imaginé poder hacer una locura así y disfrutarla hasta el final, sin saber cuál será y hasta dónde nos llevará.

Tras una noche de juegos, sexo, risas y confesiones, el sueño se apoderó de nosotros y Morfeo hizo de las suyas, y es que no hay nada mejor que el buen sexo con la persona adecuada y sin tabúes, porque es así como hay que disfrutar de él. Os aseguro que aquí la experiencia es un grado y la edad suele serlo porque disfrutamos aún más de todo. Se pierde la vergüenza, el qué dirán no nos importa y por fin hacemos lo que realmente nos apetece, vivir. Siempre digo que es mucho mejor quedarse con la culpa que con las ganas.

La mañana llegó y ahí seguíamos, rozando nuestra piel, acariciándola sutilmente, dando los buenos días, y de nuevo se cruzaron nuestras miradas, sonreímos y creo que los dos pensamos en que esta locura nos estaba gustando tanto como para repetir, sin duda había química, ahora tocaba descubrir hasta qué punto.

La vida con locuras, sabe mucho mejor y hay personas que aparecen para saborearlas por primera vez y querer más, aprender a dejarse llevar y lo mejor, que los locos que las hacemos estamos muy cuerdos porque sabemos vivir, y es que a partir de los cuarenta todo se disfruta más, y de éso hablamos en Radio a Bordo, pinchad en el enlace y a ver qué opináis. https://radioabordoonline.wordpress.com/2020/12/01/buscando-mi-abridor-los-cuarenta/

Espero leer las vuestras, cuándo fue la última locura y quizás sepáis cuál será la siguiente y con quién. Como siempre, hasta el próximo miércoles y a poner muchas ganas en todo. Si llega ese aire fresco de locura a tu vida, no lo dejes escapar, si ha llegado a ti, es por algo.

Hasta el próximo miércoles, deseando leeros para contestar a cada uno de vosotros.

G & G

Publicado por Gretta y su Garbo

A partir de los 40, la vida cambia, ¡me río yo de la adolescencia!. Pero la experiencia es un grado, y lo que queremos es complicarnos poco (o al menos lo intentamos), un divorcio y probar algo nuevo, van de la mano. Tener o no tener pareja, no evita que la imaginación vuele y a veces nos dejemos llevar...

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