SEXO, CON O SIN

La música siempre ha formado parte de nuestro cuerpo, podríamos decir que es una provocación al movimiento y al placer. Y aunque hombres y mujeres tengamos diferentes gustos, solemos coger el ritmo que nos interesa. Además, el cerebro nos transmite pinceladas de recuerdos cuando suena esa canción que inconscientemente, toca una de nuestras teclas poniendo nombre y apellido.

Qué haríamos sin la música, de ahí que sea sexo con o sin, porque no siempre suena al gusto de todos. Ya en lo de tocar, no me meto. He estado investigando sobre cuáles son las canciones más sensuales, más idóneas para el sexo y se dice que a los hombres les gusta más el jazz y a las mujeres el rock… Yo soy más partidaria de que depende del momento, del sexo a solas o acompañado, de las ganas que le pongamos, del punto de excitación y de si es algo rápido o no hay hora. Así que para entrar en ambiente, nada mejor que mi querida Nina.

El jazz me pone, sola o acompañada, es otro ritmo, una provocación desde el principio, invita al placer de disfrutar de un vino, un baño de agua caliente y un cuerpo que pide guerra sutilmente. Mientras que el rock es porque ya estamos que nos subimos por las paredes, podemos pasar de 0 a 100 en menos tiempo que un Ferrari Roma, porque nuestra imaginación ya ha volado e imaginado y nos quema todo, absolutamente todo.

Música que nos marca el ritmo de las ganas, de las miradas cómplices y donde los cuerpos siguen su ritmo buscando el placer. Ése que nos descontrola y nos lleva donde no habíamos imaginado, el punto de perder la noción del tiempo, de lo más correcto y donde los hombres no son tan caballeros y nosotras dejamos de ser unas señoras en la cama. Porque hay combinaciones que son una provocación al placer.

Tocarnos, como si de un piano se tratara, con delicadeza, para conseguir esa pieza que tanto nos gusta, sin perder el ritmo y disfrutarla aún más. Qué importante tocar bien, transmitir lo que queremos y sobre todo, tocar esa tecla, la que nos estremece y conocer más nuestros cuerpos y sus rincones.

A veces no sabemos cómo comenzar a descubrir el cuerpo que tenemos a nuestro lado, y empezamos tocando con delicadeza, dejando que su cuerpo se mueva y nos indique dónde le gusta ser acariciado y ser estremecido, éso también es música para nuestra vista y tacto, descubrir y ser descubierto.

O cuando nos susurran al oído palabras que nos gustan y hacen que se nos erice la piel, como si de un concierto se tratara. Todo puede ser música cuando hay sexo, estando solos a muchos les gusta escuchar el silencio o algo subido de tono, supongo que dependerá de las prisas, relax o ganas que tengamos. A mí a solas me pone mucho el rock, alto, para poder imaginar lo que sea, donde sea y con quien sea. Cuando conocemos nuestros cuerpos los dedos pueden llegar a ser las mejores baquetas de una batería y marcar el ritmo que nos pida el cuerpo. Quizás, empezando por algo suave para terminar con todo un clásico como por ejemplo con Los Rolling.

La cantidad de ritmos que podemos llegar a tener dependiendo con quién y del momento, por muy ajetreada que sea nuestra vida, nunca lo perdamos, solos o acompañados, que siga la música en cualquier parte, de ti depende el ritmo que quieras poner a tu vida, pero que te haga disfrutar siempre para terminar con una sonrisa compartida o solitaria. Y deja que la imaginación sea parte de ese ritmo, os aseguro que es todo mucho más divertido, aunque creo que muchos ya lo ponéis en práctica.

Y este miércoles me voy con la música a otra parte, quizás sueñe que alguien me despierta susurrándome al oído una de mis canciones mientras eriza mi piel al hacer de mi cuerpo un piano y llegar a las teclas que me hacen estremecer.

Como siempre un placer estar aquí cada miércoles. Gracias a Radio a Bordo por las teclas de la complicidad en cada programa y a quienes me siguen en las redes sociales, cada vez somos más.

G & G

Publicado por Gretta y su Garbo

A partir de los 40, la vida cambia, ¡me río yo de la adolescencia!. Pero la experiencia es un grado, y lo que queremos es complicarnos poco (o al menos lo intentamos), un divorcio y probar algo nuevo, van de la mano. Tener o no tener pareja, no evita que la imaginación vuele y a veces nos dejemos llevar...

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