LA SILLA DEL AMOR

Como sabéis, está todo inventado, pero a veces tirar del hilo viene muy bien para llegar a ciertas curiosidades. Y es que esta silla bien podría ser de un ginecólogo que quiere que sus pacientes estén lo más cómodas posibles, pero no, esta silla fue un diseño para un rey que no quería gastar demasiada energía mientras follaba, así, literal. Muchos dicen que era para hacerlo con dos prostitutas a la vez, pero por más que la miro, no le encuentro yo el cómo.

Hablo del rey Eduardo VII, también llamado el rey playboy o incluso acariciador, claro, estaba entradito en carnes y si algo tenía muy claro es que no pensaba renunciar al placer. Si mal no recuerdo, su cintura medía 122 cms de contorno, y con esta silla le resultaba más cómodo el sexo, con todas menos con su mujer, la cual dudo que la viera a lo largo de su vida. Yo sigo pensando que era un me lo den hecho, a modo estrellita. Sí, esas personas que a mi particularmente me dan pereza. Así que él se tumbaba y o la señorita se ponía encima o le hacían una felación. Siempre se dijo que era un hombre de paz, quizás la guerra la daba en la intimidad…

No me imagino al diseñador dando vueltas al proyecto imaginando cómo se podía tener placer ahí, buscando la tela o el relleno y es que Soubrier, un fabricante de muebles tenía que pensar mucho en que aguantara el peso esa silla y no sólo de uno.

A mí me sigue pareciendo de paritorio de rancio abolengo, o sólo rancio, pero nunca se sabe lo que es la comodidad para otros. No sé si le llegaría bien la sangre al miembro con semejante postura. Aquí se puede apreciar cómo sería una de ellas.

Al menos hace algo de esfuerzo, pero no me digáis que no tiene miga la silla tapizada, que dicho sea de paso no sé si por aquel entonces el tema de la desinfección estaba a la orden día. La cuestión, que vaya artilugio se inventó para no hacer ni el huevo y que otras se lo curraran.

Actualmente esta silla tan «real» como la vida misma está en el Museo de Orsay, París. Estoy segura de que más de uno ha sonreído al verla, dando rienda suelta a la imaginación y teniendo en mente a esa persona que tanto le gusta. No sé si me atrevería con esta silla, creo que sólo puede ser cómoda para uno, y si no, siempre se puede desmontar y usar como tabla de planchar, al menos parte de ella.

Desde luego Bertie, como así le llamaban, disfrutó todo lo que pudo. Y sus padres estaban escandalizados de sus vicios, no olvidemos que su madre era la reina Victoria (abuela de Europa) y aunque tuvo una buena colección de hijos eran muy puritanos y conservadores, o éso parecían, aunque estoy segura de que disfrutaron pero no era lo correcto que se notara.

Me imagino a Bertie en Paris, disfrutando en el Café des Anglais, o en Moulin Rouge, donde era muy asiduo, aunque si había un sitio especial para él era en Le Chabanais, aquí incluso tenía una bañera especial, la cual tampoco tiene desperdicio. Uhmmm, una bañera de agua templada y mi Nemo, si, si ése por el que me han preguntado varias veces porque es sumergible. Sigo recomendándolo.

Pero sigamos con la silla, ésa que terminó en las manos de Dalí.

Si me pongo en el papel de las prostitutas, sólo de verla se me quitan las ganas, y ya ver a Edu… sería un sal corriendo que vas a tener que hacerlo todo. Si yo inventara una silla del placer, estaría totalmente perforada para dar rienda suelta a mis fantasías, ésas que alguna vez he mencionado, y es que todos tenemos nuestro lado oculto y vicioso, aunque a simple vista no lo parezca. Si hay algo que nos pone es conocer a alguien que dé rienda suelta a sus fantasías y que no lo aparente. Pues éso, una señora en la calle y una puta en la cama, y si hablamos de ellos, lo mismo, que a muchos se les va la fuerza por la boca y luego nada de nada.

El sexo, qué gran invento para el disfrute, conocer nuestro cuerpo, el que nos gusta y poder seguir aprendiendo. Y es que nuestra edad, queridos, no tiene desperdicio. Nada como no perder las ganas, seguir descubriendo, dejarnos llevar y que los tabúes sean para otros.

Como siempre, un placer, os espero en @radioabordo y en las redes sociales, vamos a ver cuántos sabíais de la existencia de esta silla del amor, aunque más bien es de sexo y punto, tan incómoda pero que muchos probarían.

Hasta el próximo miércoles, deseando leeros.

G & G

Publicado por Gretta y su Garbo

A partir de los 40, la vida cambia, ¡me río yo de la adolescencia!. Pero la experiencia es un grado, y lo que queremos es complicarnos poco (o al menos lo intentamos), un divorcio y probar algo nuevo, van de la mano. Tener o no tener pareja, no evita que la imaginación vuele y a veces nos dejemos llevar...

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