OLIENDO TU RECUERDO

Muchas veces nos vamos a otro sitio para encontrarnos, pasando a ser un número hasta recuperar nuestra esencia. Y a medida que vamos con asiduidad a ciertos lugares, dejamos de ser ese número que tanto hemos necesitado. Creo que las personas somos esencia, olor, recuerdos o un perfume que dejamos a nuestro paso, algunos duran más y otros simplemente se desvanecen, como el olor afrutado de un vino blanco, quedando ese sabor en nuestro paladar.

Hay personas que recordamos por su olor, una canción, o un segundo que sin saber por qué se ha colado en nuestro día, y pese al tiempo ahí sigue esa esencia que nos recuerda esos momentos. Luego está la calidad o calidez de cada perfume, algunos es puro sexo, otros pura química, risas, complicidad y otros se quedan en el olvido porque no llegaron a ser nada de lo anterior.

Todos en nuestra vida tenemos momentos mejores o peores, pero los perfumes de calidad, perduran en el tiempo y algunos siguen siendo parte de nuestras vidas, a veces como amigos con derecho a roce, amantes, doble vida, o alguien muy especial sin tener nada más pero sin olvidar lo que hubo entre sábanas y sentimientos.

Todos tenemos esa tecla del olor y del sexo a flor de piel, ésa que nos recuerda que estamos vivos, que queremos más, que queremos sudar y disfrutar, y creo que esa tecla es la que nos recuerda que latimos y que tenemos la gran suerte de haber vivido momentos increíbles con personas que merecen la pena y que recordamos con una sonrisa.

Muchas veces el destino es caprichoso y nos pone complicado volver a coincidir con alguien, quizás porque todo se está alineando para que volvamos a sentir, pero mientras debemos seguir caminando cuidando siempre nuestra ropa interior, faltaría más, no vaya a ser que la perdamos porque no se ajusta bien en vez de que nos la quiten con ganas.

Tenemos una mente asquerosamente selectiva, ésa que recuerda que dolió pero no el dolor en sí, ésa que nos alerta y ya hemos olvidado por qué, ésa que nos hace sonrojar o pensar en sucio. Ésa que cuando vemos a alguien que nos gusta nos hace pensar en lo que le haríamos a solas, pero casi siempre llega Doña Vergüenza y hace que pasemos de largo sin atrevernos casi ni a mirar, por si nos pilla. Es cierto que aún no sabemos vivir la vida, quizás porque Doña Descarada pasa de puntillas y aún tenemos mucho que aprender. Deberíamos ser más atrevidos en esta vida tan corta.

Estoy segura de que muchos de vosotros tenéis momentos de «no me atreví» y qué hubiera pasado si… (me incluyo). Siempre digo que estamos en la edad perfecta para quedarnos con la culpa y no con las ganas. Éso si, con cuidado, a ver si por mirar un culo bien puesto te das con el coche que va delante, lo digo por experiencia. Que no siempre miran ellos, otra cosa es que nosotras contemos.

Y son esos olores que nos recuerdan lo que nos gusta, lo que nos hace sentirnos en casa, lo que queremos y lo que sabemos que no queremos que se vuelvan a repetir, porque a estas alturas de la vida, sabemos perfectamente lo que nos hace disfrutar y lo que deseamos.

No hay nada mejor que conocer a quien te erice la piel, que con una sola mirada y sin decir nada, te diga todo. Que sin tocarte te humedezcas y la imaginación vuele hasta donde ni te imaginabas, que siempre desees tener ese vino pendiente para disfrutarlo hasta altas horas de la madrugada. Que quitarse la ropa sea sencillo, sin miedos, deseando sentir y dejarse llevar.

Porque al final la vida es como un baile, puede que no bailemos perfecto, pero hay que disfrutarla. Y es verdad que aunque muchas veces tengamos muy buena música de fondo, tiende a alejarse de nuestros oídos según sube la temperatura, pero ay, cuando de repente volvemos a la temperatura normal y el corazón baja revoluciones, qué bien sienta volverla a escuchar, mirar a quien tienes al lado y regocijarse en lo que hemos disfrutado.

No sé vosotros, pero estoy deseando disfrutar de esos vinos pendientes con quien no conozco aún, o sí… el tiempo dirá.

Como siempre un placer volver a este lienzo en blanco, deseando leeros y deseando que Doña Atrevida haga presencia en nuestras vidas mucho más a menudo que hasta ahora.

G & G

Publicado por Gretta y su Garbo

A partir de los 40, la vida cambia, ¡me río yo de la adolescencia!. Pero la experiencia es un grado, y lo que queremos es complicarnos poco (o al menos lo intentamos), un divorcio y probar algo nuevo, van de la mano. Tener o no tener pareja, no evita que la imaginación vuele y a veces nos dejemos llevar...

2 comentarios sobre “OLIENDO TU RECUERDO

  1. Que acertada tu publicación, siempre “la clavas”, es como si te hubieras puesto en mi lugar y la hubiera escrito yo. He recordado esos olores de mis MOMENTOS ÚNICOS. Que gusto leerte siempre. 🔥🔥😉

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  2. Recuerdo su olor y se me pone tiesa, cantaba Extremoduro, y si, mucha razón.
    Hundir mi nariz en su pelo y mi miembro se despertaba era todo uno, no hacia falta mayor contacto

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