CONECTANDO DE NUEVO

Cada vez son más las parejas que terminan llegando a la rutina sexual y a la monotonía que tanto mata, si es que aún tienen algo, que ésa es otra. ¡Con la cantidad de cosas que podemos hacer para divertirnos!, y es que hay que echarle imaginación y mantener el deseo poniendo todas las ganas en el asador.

Como aquí nos gusta mucho tocar y en muchos sitios, vamos a ver si tomamos algunas ideas y aprendemos todos un poco, algunas ya las hemos puesto en práctica y otras… quizás sea el momento.

De lo que sí me he dado cuenta es que son muchas las mujeres que se apalancan (ojo, no digo todas) pero hay un buen número de estrellitas, ésas que podemos definir como que me lo hagan todo, que no muevo ni un dedo. Y hombres que mucho dicen y no hacen nada o muy rapidito. Así que vamos a ver si cogemos el ritmo, que el sexo es el mejor ejercicio para estar en forma y tener mejor humor.

Hay relaciones que necesitan un flotador y magia, romper rutinas, asi que a mover el culo que para comodidad ya está el sofá. Obviamente cada pareja tiene sus propios límites y es importante tenerlos muy presentes, pero ay esa guindilla que todos llevamos dentro y que pica de vez en cuando. ¿Cuánto hace que no atas de forma suave a tu pareja vendándole los ojos? éso excita mucho, saber que es un juego donde te van a excitar aún más y no sabes si te va a rozar con su piel, lengua… y por dónde.

¿Cuánto hace que no sorprendes o te dejas sorprender? porque ésa es otra, a veces todo molesta cuando las cosas no están bien, así que hagamos el esfuerzo, porque nunca se sabe y quizás te sorprendan, guste más de lo que te esperabas y te reenganches de nuevo…

Haz un “Dogging” o Cruissing” si eres gay, no importa, aquí de lo que se trata es de tener sexo en un lugar público, ese morbo que te puede dar en un momento dado, quizás provocándolo al no llevar ropa interior e informando a quien quieres encender de nuevo. O quizás un “Sexting”, enviando fotografías en ropa interior, ay lo que me gusta a mí provocar y que me provoquen, lo aburrido no va conmigo, para qué nos vamos a engañar. Es dar con quien tenga esas pinceladas de locura y te haga vibrar. Si vas de compras y te pruebas ese sujetador que tanto te gusta, por qué no hacer la boca agua a quien quieres con una fotografía de tu pecho, sí, insinuando lo que puede pasar esa tarde al veros. O un pequeño video, algo que sepas que le va a poner a mil, y aquí todo es tan válido para ellos como para nosotras, porque quien quiere provocar, sabe cómo hacerlo. Cuántas palabras en inglés para decir “vamos a ponernos de nuevo” reconectemos si es que aún hay ganas.

El juego, el no saber, el que te pongan a mil sólo con besos y caricias, sin llegar a la penetración, aunque tu cuerpo lo pida a gritos porque está tan excitado que quiere más. O ellos, que estén deseando que les comas mientras sigues rozándoles con el pecho en esos rincones que ya conoces y sabes que es pura provocación. Todos sabemos poner como motos a quien nos gusta, enredar por su cuerpo buscando nuevos puntos que le hagan estremecer, que su mirada nos pida más y nosotros nos hagamos de rogar para ponerle aún peor.

Dejemos la comodidad a un lado, el placer y el juego debe ser cada día, una mirada, un recibimiento en pelotas (asegúrate de que no vienen visitas), luz tenue y dejarse llevar, no hagas caso a tu cabeza o al cansancio de todo el día, ésto quita todos los males y es la mejor recompensa a un día duro, te lo aseguro. Olvídate de todo lo que tienes que hacer, puede esperar, no vas a morir por ello, quizás andes algo más apurado pero que te quiten lo bailado. Si hay ganas haz lo que te pida el cuerpo, no la cabeza. De ahí la importancia de saber con quién bailar.

Ser cómplices del placer, sin tabúes y dejarse llevar porque disfrutáis de la lujuria, porque conocéis vuestros límites, o quizás no, simplemente estáis en ello y es ir probando, descubriendo, miradas que hablan al tocar ciertos puntos que despiertan en nosotros ese lado salvaje o quizás incluso tú descubras puntos nuevos que tocan y te gusta.

Una cena sobre un cuerpo “Splosh” o pringarse con algo que os guste como el helado, para mezclar diferentes temperaturas y que los escalofríos recorran la piel, el frío y el calor en nuestros cuerpos, o cualquier otra sustancia que apetezca, hay cantidad de opciones y muy sabrosas. Quedar como dos desconocidos e ir a un hotel, y es que el juego da vida, mucha vida, no la perdamos con rutinas y pocas ganas. Si alguien te gusta de verdad, mueve el culo y todo tu cuerpo hasta que se estremezca de ganas. Organiza una escapada sexual, sal de rutinas, haz una locura, seguro que hay algo que has visto en una película y te ha llamado la atención. Deja que Doña Imaginación se salga un poco con la suya, aprovéchate de ella, da muy buenas ideas, te lo aseguro.

Y ponle muchas ganas en volver a reconectar y disfrutar, que tenemos una edad en la que sabemos lo que nos gusta y pone.

Hasta el próximo miércoles, deseando leeros y que os registréis para que no se os pase ni una publicación.

Por si aún no me habéis escuchado en @Radioabordo os dejo el enlace, muchas risas siempre y temas muy variados entre sexos diferentes. https://radioabordoonline.wordpress.com/category/buscando-mi-abridor/

Espero haber sacado esas ganas y que la semana sea más emocionante para todos y menos aburrida. Os leo.

G & G

MENÚ GASTROSEXUAL

A quién no le gusta una buena comida, degustar, probar sabores, investigar y sobre todo disfrutar. Seguro que a más de uno se le hace la boca agua sólo de pensar lo que le gustaría comer. Y de comidas y subida de libido vamos a hablar porque no lo neguemos, la vista es importante pero lo que se come también.

Dependiendo el momento somos mucho más sibaritas y no nos importa que la ración sea pequeña, porque si hay algo realmente divertido es tener un plato grande, donde degustar pequeños trocitos de fruta, un buen plato, un cuerpo caliente, deseando sentir nuestros labios y notar ese pequeño roce.

En cambio otras veces nos apetece más “carnaza” menos que picar y más que agarrar. Pero antes no nos olvidemos del juego, de hacer hambre y por qué no, subir un poquito el calor con algún que otro alimento, estoy segura de que os sorprenderán los que nos suben la libido y ayudan a excitarnos aún más. Vamos a salirnos de los tópicos, que siempre se agradece.

Soy muy partidaria del picante, insinuarse, jugar, provocar al oído mientras contamos lo que nos apetece hacer, o simplemente decir que no llevamos ropa interior en un sitio público, porque es ahí donde las caras cambian al no poder hacer ciertas cosas que se nos pasan por la cabeza, al menos en ese mismo instante en el que nos informan.

Siempre nos han mencionado el chocolate porque aunque no lo sepamos, contiene feniletilamina, una droga natural que nuestro cuerpo produce, algo parecido a cuando nos enamoramos, quizás sea esa la química de la que muchos hablan. O las ostras, yo, particularmente, y aunque suene muy mal, soy más de almejas, crudas o en salsa marinera, por si alguien ya estaba pensando mal, que somos muy dados a ello y más aquí.

A muchos os pone el chocolate o quizás más “el mojar”, sea lo que sea, que sea disfrutando, bien con la boca o los dedos, mancharse y disfrutar va en uno. Pero claro, ésto suena muy sensual si lo comparamos con el ajo, sí, mejora el deseo, ¿de verdad?, lo que yo no tengo tan claro si es el deseo de salir corriendo o llenar nuestra boca con otro ingrediente que sepa mucho mejor o al menos sea más agradable. ésto ya es al gusto del consumidor.

El anís, éso que muchas abuelas se tomaban a escondidas o a pequeños sorbos, ¡no sabían nada!, cuánto tenemos que aprender de nuestros mayores. Con la excusa de los dolores abdominales, por su lado curativo, nunca nos contaron que se entraba en calor, la temperatura subía y el cuerpo se animaba. Por ejemplo, los griegos utilizaban sus semillas para subir la libido y además recordemos que son la base del Pernod, una bebida francesa del siglo XIX, por algo sería y por algo triunfó.

Las fresas siempre han sido unas de las grandes conocidas, hoy he comprado unas cuantas, a ver qué tal ese libido, aunque soy más partidaria de cogerlas con los labios de la espalda de quien me pone, mucho más que comerlas en su plato aderezadas con algo dulce, aunque se aceptan ideas.

La cuestión es que la gastronomía, cuidarse y el color cada vez está más en auge, ¿os acordáis de Popeye y sus espinacas? pues ahora entiendo por qué Olivia estaba tan contenta y es que todos los vegetales de hoja verde y grande ayudan a que nos vengamos arriba, empiezo a pensar que ese músculo tan desarrollado de su brazo era una forma más sutil de decir al mundo lo cachondo que estaba, porque Olivia siempre estaba feliz, ahora sabemos por qué.

Hay qué ver lo que hacen los alimentos y la imaginación, incluso ese regaliz de palo que tantas veces nos hemos metido en la boca sin saber sus efectos. Sí, habéis leído bien, tiene un alto contenido en minerales y vitaminas B y C que hacen que nuestras hormonas sexuales aumenten su producción, y sus efectos son casi inmediatos (os imagino de camino al kiosco como cuando éramos pequeños y comprar unos cuantos). Y como curiosidad, en los países árabes lo mezclaban con Jengibre (otro que ayuda) para la fatiga sexual. Y en Bolivia lo utilizan para problemas de impotencia.

Y es que la base es un buen plato donde poner en marcha nuestra imaginación, degustar lo que nos gusta de forma divertida y compartir experiencias gastronómicas, no siempre hay que estar bien sentado y vestido de etiqueta, es mucho más divertido perder lo puesto y descubrir rincones donde poder seguir comiendo.

Espero haber dado alguna que otra idea para organizar un menú sexual muy divertido, quizás alguien se anime y le sorprenda a quien se quiere comer, no perdamos el apetito y la imaginación, os aseguro que si dais rienda suelta os sorprenderéis de lo que es capaz nuestra mente y cuerpo.

Como siempre, un placer, ya sabéis que estoy en @radioabordo donde las risas están aseguradas cada martes. https://radioabordoonline.wordpress.com/category/buscando-mi-abridor/

Deseando leeros y quizás me deis alguna receta de las que animan aún más. Hasta el próximo miércoles.

G & G

EL ARTE DE LA DUCHA

Sin duda, la ducha nos gusta, nos invita a la imaginación y a las fantasías más húmedas. Es ver una y pensar, uy, la de cosas que haría yo ahí. Y es verdad, mojados, desnudos, el jabón recorriendo nuestra piel, haciendo que las caricias sean más suaves por todo nuestro cuerpo, no suena nada mal, ¿verdad?. Y es que una ducha da para mucho, no nos engañemos, pero también es un arte, porque a veces no resulta todo tan fácil ni es tan placentero como nuestra imaginación nos hace creer.

No sé vosotros, pero lo primero que me imagino es que la persona que me gusta se desnuda, da al agua caliente, el vapor se apodera del baño y finalmente me espera dentro. Por supuesto, ante semejante invitación ni lo dudo. Todo fuera y a mojarse en todos los sentidos. Al principio reconozcamos que cuesta encontrar la temperatura del agua que nos convence más o menos a los dos, pero una vez encontrada, comienzan las caricias, los besos con los ojos cerrados, más que nada porque el agua es algo incordio a veces, las caricias por cada rincón de nuestro cuerpo, el pecho, la espalda, los muslos, agarrar bien ese culo que tanto nos gusta y por supuesto acariciar aquello que tanto nos pone, hasta conseguir “que nos apunte”.

Y mientras, él acariciando mi sexo, cada vez más húmedo y con ganas de todo y por supuesto, de lo que me apunta con tantas ganas. Porque las ganas es todo, sin ellas no hay buen sexo, no hay complicidad, no hay nada. Y mientras ambos nos excitamos aún más masturbándonos, es cuando el cuerpo me pide acariciarle con la boca, dar otra clase de calor y placer, notar como se endurece, mientras acaricio su piel y los rincones de su cuerpo por donde el agua corre con timidez. Me excita aún más saber que le estoy llevando al máximo, al punto de no controlar sus movimientos, mirarle a la cara y ver cómo disfruta.

Y es ahí cuando nos mojamos de verdad, por dentro y por fuera, dando rienda a todo, porque hay complicidad, ganas de más placer, de sentir, de corrernos y fundirnos en cierto modo con el agua para terminar enjabonándonos de nuevo. Con una sonrisa que lo dice todo y sin decir nada. Y es entonces cuando nos duchamos mutuamente mientras nos miramos de reojo en ese espejo que ha estado presente en nuestras caricias. Ains, las duchas calientes, cómo nos ponen. Porque claro, luego están las frías por un calentón… (ya hablaremos de ellas).

Pero hagamos memoria, no todo sale bien siempre, seamos sinceros. Lo que a veces pensamos y visualizamos no sale así, seguro que a más de uno le han surgido ciertos inconvenientes de los que ahora se ríe. Nos ha pasado a todos, le ponemos ganas pero hay imposibles e imprevistos.

Puede ser un resbalón, o que mientras estas haciendo esa felación que tanto te apetecía entra agua con jabón en los ojos al querer mirarle la cara… y claro, tantas cosas dentro es imposible, y da gracias si al levantarte no tragas agua y jabón también y terminas haciendo pompas mientras entre risas terminas tosiendo y sintiéndote un pez burbuja

No es fácil hacerlo en la ducha, porque aquí el tamaño importa, y no hablamos de miembros pero sí de personas, por delante, no, por detrás, espera que no puedo, uf, no llego, posturas imposibles, un tirón en el gemelo y a la porra el morbo de la puta ducha, mojados y al suelo. Nuestro aliado, sin duda el humor, siempre lo digo.

Además, la opción de hacerlo mojados en la cama os aseguro que es una maravilla y muy buena opción, los cuerpos resbalan mucho más, no olvidemos que el agua no es un lubricante y a veces lo pone algo complicado o bastante difícil. Acariciarse, el pelo húmedo, los escalofríos del placer y de la respiración y si tenemos frío, simplemente nos tapamos lo justo o seguimos entre las sábanas.

Mojémonos mucho más de lo que lo hacemos en nuestra imaginación, demos rienda suelta a lo que nos guste, que ya tenemos más de 40 y que las únicas barreras que nos encontremos sean las de la nieve, y que los únicos escalofríos que sintamos sean de cuando recorren nuestra piel con esa lengua que nos pone tanto.

Y por favor, humor ante cualquier imprevisto, una sonrisa lo arregla todo, os lo aseguro, tomémonos la vida con humor, como nosotros en Radio a Bordo, incapaces de parar de reír con los diferentes temas y anécdotas, que podéis escuchar en https://radioabordoonline.wordpress.com/category/buscando-mi-abridor/ . Simplemente disfrutad. Y es que la gastronomía da mucho de sí, creo que después de lo que he descubierto del anís, voy a ver a mi abuela de otra manera… y más de uno de vosotros también.

Mil gracias por seguir este blog y sus redes sociales, tanto en Facebook como en Instagram y por vuestros privados (siempre hay tímidos). Deseando saber cómo os mojáis con la ducha… Hasta el próximo miércoles.

G & G

SEXO Y BRUJAS

De vez en cuando viene bien hablar de cómo era el sexo en otras épocas, indagar en la historia, buscar el significado de ciertas frases… descubrir, como si de un cuerpo se tratara. A veces encontráis relatos muy subidos de tono, otras veces nos mojamos en cualquier sitio menos en la ducha, e incluso viajamos a Grecia, Pompeya o Egipto, porque no importa el año o el siglo cuando se trata de deseo. Y hoy, quiero empezar el año con algo diferente, sexo y brujas, porque no todo lo que se lee es verdad o todo lo que nos dicen es mentira, así que allá vamos. Investigar, siempre es un placer cuando se puede compartir.

El miedo y el sexo siempre han ido de la mano, cuántas veces hemos escuchado éso de ten cuidado, es una bruja, ahora aunque no estamos en la Inquisición sigue teniendo el mismo significado, se creía que todos los deseos masculinos eran culpa de las mujeres. Y es que ser bruja no siempre va con el hechizo incluido. Yo prefiero ser bruja, porque éso significa ser libre de pensamientos y de actos, no depender de nadie, tener mis propias ideas, y seamos sinceros, a muchos hombres y mujeres les ponen, porque hay que ser muy bruja para ser sincera con el deseo, con la libertad y el disfrute.

Todos tenemos una parte animal que descontrola la parte racional, aquella intoxicada por lo que nos han vendido cada día de nuestra vida y que no siempre nos parece la correcta. De ahí que nos dejemos llevar pese a la educación recibida, pese al qué dirán, pese a todo, porque nos gusta disfrutar, el buen sexo y por qué no, quizás tener un compañero de viaje que nos empotre como nadie. Y es que el sexo, no lo es todo pero es tan importante que no entendemos la vida sin él. A solas, acompañados o en nuestras fantasías, siempre está presente y además libera nuestra mente.

Se decía que todos los ungüentos, pócimas o brebajes utilizados en los rituales, hacían creer que los sueños eran reales, cuando en realidad eran sueños que las brujas provocaban. Y es que cualquier excusa era buena para poder contar un sueño subido de tono, o quizás más bien un deseo de sexo que no se podía contar en aquella época, porque el sexo era sucio, sólo era para procrear, de ahí los cuernos que muchos tenían. Cuánta represión, cuánto deseo encerrado, cuánta frustración y cuánta ignorancia. Benditas brujas, que disfrutaban de él, porque tenían su mente abierta y no negaremos que las piernas también.

Ya se mencionaban las orgías, y claro, el demonio era quien las provocaba y además estaba en cada una de ellas. Pero no nos olvidemos de la época victoriana, donde incluso la reina Victoria, abuela de Europa, ya se saltó las normas de la decorosidad tras el fallecimiento de su marido, y es que el placer y el deseo es parte de nuestra vida. Hay más brujas en la historia de las que estuvieron en akelarres, hay más sexo en nuestras vidas del que se cuenta, hay más provocación de lo que imaginamos, y por supuesto, hay más orgasmos que los finjidos.

Todos tenemos esa parte bruja, la de la lujuria, la de disfrutar mirando el cuerpo ajeno, la de imaginar qué le haríamos a esa persona que nos pone tanto y dónde, la de quedar a ciegas con alguien que te enciende y dejarse llevar, la de soltar a esa parte animal y a ver qué pasa.

Tener una noche de sexo, sudor y risas porque te lo pide el cuerpo, y qué. La de probar sexo con alguien de tu mismo sexo o con varios, la de fantasear con desconocidos, o salir sin ropa interior y sentirte libre aunque nadie más lo sepa.

No hay nada mejor que conocer nuestro cuerpo y mente y no juzgarnos, sentirnos libres para provocar a quien nos gusta y sacar ese lado animal que nos lleva al placer. No pensemos tanto y seamos todos más zorros y más brujas, porque vivir es dejarse llevar, y si encima conocemos a un demonio que nos hace arder de deseo, me olvidaré de príncipes azules y le pediré fuego, ya tenemos una edad.

Espero que este año nos traiga mucho sexo, del bueno, del que nos estremece y provoca escalofríos, del que invita a hacer locuras, probar algo nuevo y olvidar la hora. Del que nos hace sudar y ser políticamente incorrectos en la cama. Del que nos hace sentir tan bien porque somos nosotros y por fin sabemos disfrutar. Simplemente, dejémonos llevar con quien lo merece, ahí está uno de los pequeños trucos, y si no, siempre podemos pedir fuego a quien nos encienda.

Os espero el próximo miércoles, deseando leeros y por supuesto, también podéis escucharme en Radio a Bordo, conversaciones entre dos sexos opuestos y más parecidos de lo que pensamos, porque si hablamos de sexo, hombres y mujeres no somos tan diferentes y si además hay humor, todo es mucho más divertido. https://radioabordoonline.wordpress.com/

G & G

EXCUCHA…

Dicen que hombres y mujeres hablamos idiomas diferentes, yo pienso que no, simplemente nos expresamos de diferente manera, pero no somos tan distintos, aunque es verdad que algunas personas tienen la tara llamada “tocapelotas nivel dios” o maldad atravesada. Es más, soy mujer y reconozco que muchas de ellas son maléficas y sin manzana, pero ése es otro tema del que hablaremos el próximo año…

Qué cerca está el 2021, qué ganas de que todo cambie, de podernos abrazar, besar con ganas y compartir espacios, cerrados o abiertos, de estar desnudos o a medio vestir con quien nos plazca y dé placer. Sólo de pensarlo… (creo que me voy a poner una copa de vino blanco, bien frío). Y ya que no voy a estar con vosotros hasta el próximo año, quiero recordar que tenemos más de cuarenta, la edad perfecta para todo, para la locura, para el sexo, para nuestro cuerpo, para sonreír y ponerle ganas a todo y con quien queramos. Incluso de dar las gracias a todo lo EX por abrirnos los ojos, por hacernos querer más y por aprender a que lo ex no nos gusta y es pasado.

Y por qué no comenzar con un tango, donde las miradas y los gestos hablan, sensualidad en estado puro, timidez y atrevimiento, pudor y descaro, ser atrevido o tener prudencia… el tango es como la vida, siempre lo he dicho. Es el baile perfecto para ser uno mismo con cada parte de nuestro cuerpo. Y provocar sienta tan bien…

Y es que no hay mejor manera que empezar el próximo año, dejando a lo EX fuera, y por supuesto, bailando con quien provoca un tango en cada rincón de nuestro cuerpo. El juego, las miradas que delatan y por supuesto, el deseo. Deseo de todo y provocación en estado puro, porque todos tenemos ese lado pícaro y sensual, nos gusta provocar y que nos provoquen, dejar caer un deseo de forma sutil, y es que a veces no hacen falta las palabras, ni siquiera en el sexo, por mucho que le demos a la sin hueso (o que nos coman), que nos mojemos, aunque no llueva y que (nos) corramos desnudos, o no.

La vida es provocación, un baile que engancha, una voz o un gesto, incluso un roce con aquella persona que ha dejado su perfume al pasar y que recordaremos en algún que otro momento.

Sí, soy de las que pone nombre a los perfumes, porque me recuerdan a alguien, aunque he de confesar que siempre olvido aquellos de imitación, quizás porque no me aportaron nada y la memoria es inteligente y olvida.

Pero los que perduran en el tiempo y te hacen sonreír incluso paseando y sin motivo, ésos son los buenos. Quién no recuerda momentos especiales con alguien, desde esa locura en un pueblecito o viajando sin rumbo y sin hotel reservado. No planifiquemos tanto y dejémonos llevar, son los mejores viajes y si encima el tango merodea, no hay nada mejor.

Aunque si tenemos que hablar de música que me pone especialmente, es el jazz, a solas, con una copa de vino o acompañada, no sé qué tiene esa música que toca la tecla de dejarse llevar para perderse en el deseo y el placer. Si es a solas, termino con poca ropa, húmeda o mojada porque el placer me ha llevado a la bañera. Y si es acompañada la termino escuchando de fondo mientras disfruto y me hacen disfrutar. No entiendo la vida sin música ni quiero, al igual que no entiendo la vida sin placer.

Porque ya sabemos qué nos gusta y qué no, conocemos nuestro cuerpo como nunca y sabemos dejarnos llevar para recordar esos momentos después, mientras nuestro rostro lo recuerda con una sonrisa y nuestro cuerpo con un escalofrío.

Así que este año lo comenzaremos de rojo o de comando, todo depende lo que nos pida el cuerpo y si la persona que nos acompaña pone tango o jazz mientras nos desnudamos, el sexo es baile, es roce, mucho placer y complicidad, así que sigamos disfrutando aunque nos olvidemos de las uvas.

EXcucha 2020, siento decirte que te dejaré por otro, para mí no has sido más que un número, no te echaré de menos porque bailo tango y escucho jazz, y me gusta que la vida me despeine para despertar con una sonrisa. Me quedo con pinceladas de las inolvidables, de las que te dejan buen sabor y momentos con los nuestros, así que seguiré bailando.

Con este pequeño homenaje a la música y al sexo me despido hasta el próximo mièrcoles, y por supuesto os dejo la conversación que tuve con Charly en Radio a bordo sobre ¿qué te gusta en la cama?, y es ahí cuando nos damos cuenta que no somos tan diferentes unos y otras.

https://radioabordoonline.wordpress.com/2020/12/29/que-te-gusta-en-la-cama/

Gracias a cada uno de vosotros por escribir en este blog o por privado porque preferís más intimidad, gracias porque cada vez somos más, y gracias porque hay un proyecto que verá la luz en breve y es emocionante ver que el EX 2020 también deja cosas buenas, porque es ahí donde nació este blog real.

Hasta el próximo año y miércoles, recordad, si no se comen las uvas, no pasa nada, siempre hay opciones “gastronómicas” que no engordan y sientan muy bien.

G & G

¿LEAL O INFIEL?

Hoy me encantaría abrir un debate y sobre todo, quiero leer vuestra opinión, porque son dos conceptos que pueden tener varias interpretaciones, dependiendo de la persona y sus vivencias.

Vamos a ser sinceros, todos hemos conocido los cuernos, de forma muy cercana, de amigos, de amigos de nuestros amigos, o vivido en nuestras propias carnes, pero hasta qué punto somos capaces de aguantar o de mandar a la mierda, aunque sintamos por esa persona. Y sí, aquí tiene mucho que ver el sexo, el corazón y la dichosa cabeza, que por cierto, anda que no nos da guerra.

Pongámonos en situación. Conoces a alguien, hay química, te gusta su cuerpo, lo que transmite, su olor, su mirada y sabes que puedes caer. Pero como no quieres, simplemente te alejas. Aunque hay veces en las que no podemos evitar saber más de ella y empezar a conocerla, aunque tengamos el freno, los pies y todo lo que pueda hacer que estemos quietos, conectado.

Pero la mente centrifuga y los pies no son capaces de parar nada, porque algo se ha encendido dentro, pero no queremos sentirnos mal porque tenemos pareja, aunque las cosas como son, hace tiempo que no funciona como nos gustaría, y es que cuando la comodidad y no cuidar son uno, nada bueno sale de ahí. Nunca hay que acomodarse y dar las cosas por hechas, porque muchas vuelan.

Al principio, mi amiga comenzó a ir a ese bar por si le veía, ella sola, algo que nunca se había planteado, y pensando que era tonta, porque no era ni medio normal lo que estaba haciendo, pero era un yo qué sé, que fíjate tú, que le atraía. Evidentemente, no tuvo suerte y se sintió tonta no, lo siguiente.

Se dijo, no vuelvas a ir, es tontería. Pero esa misma semana volvió a probar suerte y no, no le vió, pero se encontró con un viejo amigo, de una edad de haber vivido y mucho y en una de sus conversaciones salió el tema de la infidelidad. Siempre le había gustado escuchar a Luis, tenía tanto recorrido y tanta vida, que todo era normal, y éso le encantaba. La verdad es que me sorprendió cuando me lo contó y sobre todo cuando él le preguntó qué opinaba sobre la lealtad y la fidelidad, y al ver su cara, sonrió y empezó a contarle una historia, y lo mejor, real.

Siempre se había sentido un hombre libre, casado o soltero, porque la libertad es que lo que nos hace volar y ser nosotros mismos. Se había casado, era padre, era feliz y quería mucho a su mujer, pero un día se cruzó Helena en su camino y no pudo girar la cabeza, tenía algo que le invitaba a conocerla, y así hizo. Comenzaron intercambiando un saludo, luego un café para dar paso a largos paseos. Paseos que terminaron siendo especiales y donde intercambiaban miradas, de ésas que calan. Y estaba casado… pero le hacía sentir bien. Tras esas confidencias, llegaba a su casa y estaba con su mujer, a la que adoraba.

Con la que hacía el amor casi todos los días, pero no conseguía quitarse de la cabeza a Helena, era todo lo contrario a María. Pero ésta última era su vida, no quería fallarla, estaba enamorado hasta las trancas y le era leal. Siempre estaría para ella (ésa era su frase). Supongo que cuando alguien entra en tu vida y te descoloca, es porque algo falla, pero él insistía que no, que él era feliz con su mujer y que Helena le abría otro mundo que quería conocer y se dejó llevar. Las conversaciones cada vez eran más largas y llegaba más tarde a casa. Se acostó con Helena y supo que quería más. Con el paso del tiempo, tuvo que tomar la decisión de elegir, porque no quería ser desleal. No sé si a él o a su mujer, aunque a mi parecer, ya lo había sido. Se sentó una mañana con María y le dijo que había conocido a alguien y que él siempre estaría con ella y sus hijos. Tuvo que pasar el tiempo para que María y sus hijos olvidaran ese daño. Pero Luis no paraba de repetir que era leal… e hizo lo que tenía que hacer, seguir conociendo a Helena, con quien estuvo varios años y fue muy feliz.

Sus palabras fueron un jarro de agua fría para mi amiga, porque en realidad había ido allí a buscar a un desconocido que había despertado en ella cierta curiosidad, e incluso ganas de sexo, de liarse la manta a la cabeza y dejar que su yo más íntimo saliera a la superficie, quizás porque su vida se había convertido en “siempre lo mismo”. Así que decidió ir a casa y esperar a su pareja de forma especial a ver si éso que habían tenido hace tiempo, despertaba. Desempolvó su corsé, las medias de red para ciertas ocasiones e incluso encontró esos zapatos de tacón que tanto le ponían. Qué larga se le tuvo que hacer la espera…

Escuchó el ascensor y por la hora sabía que era él, el giro de la llave, sus pasos, y siguió la luz hasta llegar a la habitación, donde le estaba esperando, nerviosa, porque no sabía qué iba a pasar, sólo había dos opciones.

La miró al trasluz, y no vio ese deseo que tanto esperaba, sólo dijo “¿y ésto?, y ella… bueno, habrá que salir de la rutina. Se hizo el silencio y le dijo que estaba preciosa pero que estaba agotado, aunque este fin de semana se lo recompensaría, dijo. No os podéis imaginar cómo retumbaron sus palabras en todo su cuerpo, sólo fue capaz de decir, claro, sin problema.

Pero sí había un problema, su cabeza volvió al bar donde estuvo esperando a ese desconocido y su cuerpo quería volver, porque quizás esta vez sí aparecería. Y así lo hizo al día siguiente, pero de otro talante, sin cargo de conciencia, quizás leal a ella, a sentirse guapa, a que la hicieran sentirse especial y a dejarse llevar, porque no se merecía esas palabras que aún seguían haciendo los coros.

Y cuando pidió el segundo vino antes de irse, apareció y se puso nerviosa como una adolescente, porque una cosa es la realidad y otra las películas que nos montamos, pero se sentó cerca y pudo escuchar su voz.

Cuando me lo contó, supe que algo había pasado, la noté más fría y decepcionada de la relación que tenía en casa. Quería hablar, incluso al detalle, cuando ella era más bien reservada con su vida privada, y es que cuando dejamos de sentirnos especiales para alguien hay una tecla que aparece y resetea por momentos a quien ha herido con sus palabras o gestos. Y éso es lo que pasó. Comenzaron a hablar, a tontear, ella no mencionó en ningún momento su relación, y él si la tenía, hizo lo mismo.

Tras el tonteo, las miradas, el roce, los gestos y las ganas de dar un paso más, sabiendo que doña Locura estaba merodeando, sí, se fueron a un pequeño hotel no muy lejos de allí. Era tempano aún pero las ganas les podían, se besaron en el ascensor sabiendo y deseando lo que iba a pasar. Según se acercaban a la habitación comenzaron a deshacerse de la ropa, como si les quemara, y una vez dentro se dejaron llevar, dejando de ser dos desconocidos, como si hubieran hecho más veces esta locura. Ella no se sentía culpable, al contrario, se sentía deseada de nuevo, con ganas de todo y de que ese momento no acabara nunca. Y es que despeinarse sienta muy bien, como le había dicho siempre.

Tras recorrer sus cuerpos, con la mirada, caricias y besos, muchos de ellos muy húmedos, se fundieron en uno varias veces, sonriendo al placer, sin vergüenza ni pudor, quizás buscaban lo mismo o simplemente se habían encontrado para darse del todo, sintiéndose desnudos, sin miedos y quizás con algún que otro secreto, que ninguno quiso saber, quizás por éso fue mágico y tan especial. Cuando miraron el reloj, supieron que se tenían que ir, cada uno tenía su vida, estaba claro.

Ana se despidió de él con un beso y él la abrazó, con ganas. Según me lo contaba yo no podía dejar de pensar en la situación tan complicada que ella tenía tras haber hecho lo de aquella tarde. Supongo que ahora era el momento de tomar decisiones, pero seguía sin sentir ningún tipo de culpa, incluso se sentía feliz por haber hecho aquello teniendo pareja, aunque ya estaba rota.

Nunca más mencionó aquella tarde, pero sí terminó dejando aquella relación porque ya no era lo que quería. Ahora está viendo a alguien, con quien queda siempre en el mismo sitio a tomar un vino, lo cual me hace pensar que quizás ser leal a sí mismo es más importante que la infidelidad que ve la sociedad. Tomar decisiones es lo que tiene.

La verdad es que tras escucharla, quizás hubiera hecho lo mismo, si no te cuidan… ¿Y vosotros?.

Como siempre un placer saber que seguís este blog, incluso en las redes sociales y leeros. A mí ya sabéis que podéis escucharme en Radio a Bordo https://radioabordoonline.wordpress.com/  donde Charly y yo intercambiamos opiniones y muchas coinciden, quizás los hombres y mujeres no seamos tan diferentes. Hasta el próximo miércoles y pensad qué haríais si vuestra relación se enfría o ya no se siente lo mismo, ¿os treveríais a dar el paso de dejarlo o hasta el fin del mundo?. Sed felices, cuidad y que os cuiden, que no hay nada fijo en esta vida y hay que disfrutarla.

El próximo miércoles más. Disfrutad de estos días como podáis y no os olvidéis del sexo, que da mucha vida.

G & G

VIAJAR CON SEXO

A veces he pensado que quizás llegue ese miércoles en el que me quede en blanco y no sepa de qué tema sexual y divertido hablar. Es interesante sacar la antena en un bar y escuchar las conversaciones ajenas de grupos de chicas o chicos. No tienen nada que ver con lo que el sexo contrario puede imaginar y a veces son realmente divertidas.

Hoy arrancamos con la frase de “mientras busco mi naranja, voy comiendo mandarinas”, sí, no soy de mitades, todos somos un algo entero, aunque si hablamos de sexo, a nuestra edad, pocos lo estamos. Hoy os voy a contar curiosidades de cortejo y sexo con el toque particular.

Según Durex, y tras hacer una encuesta a más de 30.000 personas mayores de 16 años, es en Grecia donde tienen más sexo, no sé si porque lo llevan en la sangre o por la herencia de los antiguos griegos, pero es curioso, porque como levanten mucho el codo con ouzo, dudo que se les levante algo más.

Claro, luego lees que los “millennials” casi no tienen sexo y no cuadra, uno de cada cuatro no ha tenido sexo en el último año, ¿de verdad?, qué bien sienta leerlo y ver que nosotros aunque tengamos un millennial sueldo sí tenemos sexo y desde luego mucho mejor. Y ya entre nosotros, creo que su base son las pajas. Yo particularmente me quedo con una buena base donde los ingredientes nunca pierdan temperatura, y es que comida y sexo, dan mucho juego y nosotros los sabemos.

Pero no nos desviemos, siempre hemos escuchado éso de caer rendidos al suelo, bueno, yo me he caído varias veces y no precisamente por sexo, pero ¿y si os digo que hay una tribu de la Guajira colombiana que hace honor a esa frase y a pies juntillas? sí, por lo visto si una mujer le hace tropezar a un hombre y se cae, deben tener sexo, quizás mis caídas eran para tenerlo pero a solas, porque a mi no me hace falta nadie para tropezarme, las cosas como son. Ahora empiezo a entender muchas cosas, y es por ello por lo que quizás he encontrado el equilibrio (por fin) entre el sexo acompañado y en solitario, por cierto hace mucho que no veo a mi Nemo…

Ay el sexo, los quebraderos de cabeza que nos da a veces porque todo empieza por un “cómo me gusta” o ese intercambio de miradas para terminar follando como locos o tropezándote. Menos mal que no todas las locuras se juntan en el mismo sitio, tribu o lo que toque, porque si además de tropezarnos, antes debemos bailar con rodajas de manzana debajo de las axilas, en modo, como me tropiece caigo de bruces (y además tengo sexo, por la caída) y el pobre chico debe comer esa rodaja o al menos parte de ella… no sé si algunos se besarían después. He aquí la Austria rural y no la que más conocemos, sobre todo por la música y especialmente el concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena, ése que a veces hemos visto entero por no comernos la bronca del siglo y llegar temprano.

Y es que hay días muy señalados, como el de la Concepción, y es que mi concepto ya no es el mismo desde que me he enterado que en Rusia hay un día, en concreto el 12 de septiembre al que llaman el día de La Concepción porque es un día festivo, en el que se anima a las parejas a que tengan sexo. Y es que viajar es aprender, despertar con ganas de sexo en otros sitios, disfrutar con olores que recordaremos con una sonrisa más descarada que otra dependiendo del disfrute y aunque nuestro idioma sea otro, el del sexo es universal, y si no que se lo digan a mi vecina, estoy segura que al escuchar sus gritos en cualquier país todos pensarían en matarla o en utilizar cinta americana. Sus gritos son como el Dolby Surround, porque sólo se le escucha a ella en todo el edificio.

Yo utilizaría todo el mismo día, pondría esas rodajas de manzana desde los pies hasta la boca, pasando por curvas y sitios estratégicos, mordisqueando piel y fruta, la cual estaría fría para tener esos contrastes que nos excitan y ponen la piel de gallina. Aunque con la excitación, seguramente terminarían entre las sábanas o el suelo, y es ahí donde quizás tropezaríamos por seguir manteniendo sexo y porque cuando hay deseo y ganas, también hay risas y complicidad.

Lo que sí sé es que nos sentiríamos como pez en el agua y quizás la palabra griego entrara entre nuestras posturas o estadisticamente hablando. La cuestión es que hay que disfrutar, y da igual si a los pechos les ponemos nombres como las Lolas o a sus genitales les llamamos cariñosamente Curro o incluso Armagedon (deberían publicar un libro con los diferentes nombres pero para genitales en vez de nombres de niños o niñas, sería más divertido), al final las culturas siempre están presentes aunque las desconozcamos. Los antiguos hawaianos ya acostumbraban a poner nombres cariñosos a sus genitales.

Se puede decir que está todo inventado, pero el buen sexo depende de nosotros, de saber elegir y de tener una mente abierta, porque no es lo mismo una moto que otra, o el sonido de una Harley a una comercial.

Seamos selectivos y dejémonos llevar, sólo así conseguiremos abrir mentes y otras cosas.

Hasta el próximo miércoles y recordad, en nuestra cultura hacer que otro tropiece no tiene el mismo final. Y como siempre, os dejo el enlace de Radio a Bordo, buscad Buscando mi abridor y allí estaremos Charly Rock & Roll y yo con risas e intercambiando opiniones de hombres y mujeres. https://radioabordoonline.wordpress.com/2020/12/01/buscando-mi-abridor-los-cuarenta/

Deseando leeros y contestar a cada uno de vosotros, siempre me sorprendéis y hacéis sonreir.

G & G

15 MINUTOS

Hay 15 minutos que marcan la diferencia, muchas mujeres no sabemos el por qué de esos minutos, y no, no estamos hablando de hacer la croqueta, ni de los minutos que disfrutamos antes de levantarnos organizando el día, aunque el levantamiento, también tiene algo que ver, pero de otra forma mucho más placentera.

Tras haber tenido sexo, del que nos hace sudar, jadear, disfrutar y querer más, donde tenemos esa subida de todo y excitación que nos hace llegar a lo más alto, acariciando el orgasmo hasta que el placer nos invade y simplemente, nos dejamos llevar, porque tenemos más de 40 y hemos aprendido a disfrutar y conocer nuestro cuerpo, porque nos encanta el buen sexo, pero hay algo que no hemos aprendido, y es que el cuerpo de un hombre y una mujer, ante la excitación y el orgasmo funcionan de otra manera.

A nosotras nos cuesta mucho más llegar, y la excitación no desaparece con tanta rapidez como en el de ellos, somos como un termo del orgasmo y muchas partes de nuestro cuerpo siguen sensibles y algunas incluso piden más guerra, de ahí que pidamos mimos y caricias, nuestro cuerpo sigue receptivo y nos pide más.

En cambio ellos, si no se dan media vuelta y a dormir, son capaces de ver por cuarta vez el capítulo 53 de los Simpson, porque ya acabaron. La subida de la excitación es tan rápida como cuando la pierden, y ahí estamos nosotras, pidiendo atención… pero lo tenemos complicado, y sí, hay una culpable, la oxitocina, aunque a nosotras nos ayuda a seguir excitadas esos 15 minutos más.

La verdad es que siempre hay algo que nos diferencia, y quizás, sea ése el momento que más nos fastidia, aunque si echamos la mirada unos minutos atrás, el que está viendo los Simpson estaba entre nuestras piernas, haciéndonos disfrutar, porque ya conoce nuestro cuerpo, o quizás aún está investigando, así que en esos minutos en los que nos sentimos abandonadas, pensemos en el siguiente asalto y cómo disfrutar aún más, así le daremos tiempo a recuperarse y sorprenderle, 15 minutos dan mucho de sí.

Y si éso no pasa, siempre nos quedará despertarle por la noche y excitarle hasta que su cuerpo le pida más, como a nosotras antes… No nos quedemos con las ganas, disfrutar del sexo no tiene hora y éso gusta y mucho.

Benditos preliminares, y es que despertar con sexo por la noche es altamente placentero y muy recomendable, al principio no sabes si es un sueño o es una realidad que te pone mucho, y cuando te das cuenta que es lo segundo, algo se activa y se conecta con el otro cuerpo que nos acaricia en las zonas peligrosas, ésas que si despiertan no van a parar hasta que disfrutemos y mucho.

Así que os animo a esos despertares nocturnos tan placenteros que hacen que descansemos mucho mejor, aunque alguno se de media vuelta después.

Como dijo Bette Davis: el sexo es la broma más grande que dios ha gastado al hombre.

Broma o no, el sexo nos gusta, ya tenemos una edad para quedarnos con la culpa y no con las ganas. Simplemente disfrutemos, como de una buena cerveza en buena compañía.

Podéis escucharme en https://radioabordoonline.wordpress.com/ , hablamos de muchos temas, hay mucho humor, y es que hablar de sexo con el sexo contrario siempre resulta divertido y coincidimos más de lo que nos pensamos, así que os animo a que busquéis “Buscando mi abridor” y disfrutéis con nosotros.

Os espero el próximo miércoles, y ya me contaréis qué tal esos despertares.

G & G

EMPEZAR POR EL FINAL

Cuántas veces hemos escuchado éso de “despacio”, todos buscan lo mismo, es una fresca, ten cuidado…

Y es que seguir las normas es muy complicado cuando algo en tu cabeza se vuelve sordo y olvida el ritmo que marcan las normas, normas que a saber quién las puso, a lo mejor un padre o madre que no quería que alguien se saliera del tiesto o quizás un supuesto amigo.

Rompamos los tiestos y las normas, ¡fuera!, sí, porque nunca se sabe el final, pero sí el principio, y si éste empieza con ganas y deseo, que nos quiten lo bailado. Conozco más de una pareja que ha empezado al revés de lo “políticamente correcto” y os aseguro que les va estupendamente, es más, tienen una complicidad que yo, me la pido estas navidades.

Se cruzan miradas, y cuando te quieres dar cuenta terminas hablando con esa persona que te hace sonreír y todo fluye, ir a tomar algo, risas, una canción que suena y los dos terminamos cantándola. Una cerveza, otro vino y las miradas van cambiando, quizás porque don Deseo comienza a salir de su escondite y doña Conquista se asoma dando pequeñas pinceladas. Gestos que van delatando pensamientos, temperatura que sube cuando nos imaginamos ciertas situaciones en nuestra cabeza, pero no, quizás la otra persona no está pensando lo mismo… Las miradas, un roce en la pierna, en la mano, un gesto y el acercamiento que tanto esperamos, ese beso que llega rompiendo el hielo y que tanto nos gusta.

Y entonces el cuerpo sale de su pequeño letargo queriendo más, porque han tocado esa tecla de “y por qué no”, y comienza el juego de miradas, caricias, conversaciones tan cerca que notamos la respiración en nuestra piel, ese sutil olor a perfume que nos gusta y excita mientras deseamos otro beso y vamos a por él, uno húmedo, de los que dan escalofríos y te hacen repetir, porque algo dentro te dice que lo que viene te va a gustar aún más, y es cuando nos dejamos llevar.

Y los besos se hacen más intensos, las conversaciones más íntimas y comienzas a tener la necesidad y ganas de conocer más de esa persona que está despertando de nuevo esas sensaciones que tenías casi olvidadas, así que decides vivir el momento y dejarte llevar. Y aunque parezca una locura, te vas a un hotel y tu cuerpo no siente vergüenza al desnudarse porque sin saber en qué momento ha ocurrido ha aparecido la confianza. Los besos continúan, cada vez más húmedos como el cuerpo y con la cama deshecha por los juegos, la ropa tirada de cualquier manera, se vuelven a cruzar las miradas más desnudas y llenas de deseo que nunca. Piel con piel, con escalofríos por las caricias en las zonas más sensibles, y esa respiración en el cuello, el roce de la lengua en la oreja, y ese susurro que te dice “me encantas”, y que nos hace estremecer porque nos hace sentir especiales y que ambos estamos disfrutando. Y es entonces cuando la intensidad comienza a invadir nuestros cuerpos y sentimos esa necesidad de llegar a más, a sentir de otra manera.

Todo fluye al ritmo que marcan nuestros cuerpos, los deseos toman forma y las ganas de sexo nos invaden para hacernos disfrutar aún más. Nunca imaginé poder hacer una locura así y disfrutarla hasta el final, sin saber cuál será y hasta dónde nos llevará.

Tras una noche de juegos, sexo, risas y confesiones, el sueño se apoderó de nosotros y Morfeo hizo de las suyas, y es que no hay nada mejor que el buen sexo con la persona adecuada y sin tabúes, porque es así como hay que disfrutar de él. Os aseguro que aquí la experiencia es un grado y la edad suele serlo porque disfrutamos aún más de todo. Se pierde la vergüenza, el qué dirán no nos importa y por fin hacemos lo que realmente nos apetece, vivir. Siempre digo que es mucho mejor quedarse con la culpa que con las ganas.

La mañana llegó y ahí seguíamos, rozando nuestra piel, acariciándola sutilmente, dando los buenos días, y de nuevo se cruzaron nuestras miradas, sonreímos y creo que los dos pensamos en que esta locura nos estaba gustando tanto como para repetir, sin duda había química, ahora tocaba descubrir hasta qué punto.

La vida con locuras, sabe mucho mejor y hay personas que aparecen para saborearlas por primera vez y querer más, aprender a dejarse llevar y lo mejor, que los locos que las hacemos estamos muy cuerdos porque sabemos vivir, y es que a partir de los cuarenta todo se disfruta más, y de éso hablamos en Radio a Bordo, pinchad en el enlace y a ver qué opináis. https://radioabordoonline.wordpress.com/2020/12/01/buscando-mi-abridor-los-cuarenta/

Espero leer las vuestras, cuándo fue la última locura y quizás sepáis cuál será la siguiente y con quién. Como siempre, hasta el próximo miércoles y a poner muchas ganas en todo. Si llega ese aire fresco de locura a tu vida, no lo dejes escapar, si ha llegado a ti, es por algo.

Hasta el próximo miércoles, deseando leeros para contestar a cada uno de vosotros.

G & G

GANAS…SIEMPRE

La inseguridad hace que nuestra piel quede al descubierto, que aquello que nos da miedo, nos gane. Un abrazo que no nos han dado, un te quiero, un tengo ganas de verte… o incluso un mensaje muy subido de tono, que nos hace sonreír y activa nuestra mente como bien sabemos. La inseguridad es realmente puñetera, cuando creemos que todo va bien, aparece creando dudas.

Pero ¿dónde somos realmente vulnerables?, tengo mi teoría, hay un lugar y un momento en donde necesitamos sentir cerca a la otra persona, no me vale un estoy cansad@, o media vuelta y hasta mañana. La piel necesita piel y sentir ganas.

No me entra en la cabeza que si realmente te gusta una persona, tengas una noche de sexo interminable y luego no tengas un gesto de cariño, aunque no siempre hay amor, porque en mi opinión es algo que debe ir creciendo si es que merece la pena ese alguien o simplemente ha sido una noche de sexo sin compromiso, pero ¡ay ese gesto!, qué importante es. Hay muchos hombres con miedos de que no nos guste el ritmo, de no dar la talla, de que los nervios les jueguen una mala pasada… y acaben pronto, miedo a no saber dar con la tecla y éso es porque les importas.

No hay nada mejor que esos despertares llenos de humedad, aún con los ojos a medio abrir, con sueño y ganas, notando su calor o su mano acariciándote, no importa la hora de la noche o de la mañana, para el sexo no hay hora, aunque muchos tengan los sábados marcados. No soy de sábados, soy de ganas. Ganas de que la otra persona me ponga, ganas de notar su calor recorriendo mi cuerpo aún medio dormido, ganas de notar su mano acariciándome la espalda, sabiendo que va a seguir su recorrido por más rincones.

Y pese a saber que quiere más, hacerme la remolona porque me gusta notar cómo quiere despertarme, porque tiene las mismas ganas que yo. Notar esas ganas da vida, es hablar sin mirar, es tocar y consentir, es excitarse sólo con pensar que es él o ella. Es tener ganas y ponerlas. Porque cuando no se ven esas ganas tendemos a dar esos dos pasos hacia atrás para ver si realmente hay algo especial por la otra parte que te haga volver a darlos y dar el resto.

Que te hagan sentir especial, por momentos, por miradas, por complicidad. Que te digas… ¡me lo como! aunque no sepas si será recorriendo su piel con la tuya o conquistando con la lengua las zonas más sensibles hasta llegar a su sexo (éste también es muy buen despertar y lo sabéis). Despertar con su lengua entre tus piernas o tu boca acariciando su miembro… Benditos despertares que hacen que todo empiece de otro talante y miradas cómplices que te llevan a la ducha. Y son esos momentos, los que te devuelven la seguridad porque hay complicidad, porque sabes que estáis cerca aunque no os veáis todo lo que os pide el cuerpo. Ganas, es la palabra que bien puede con la inseguridad, y ganas son las que hay que poner en todo y que se note.

Ganas hasta con uno mismo, acariciarnos mientras pensamos en ese alguien que nos pone o montarnos la película perfecta para follar nuestra cabeza y terminar corriéndonos con nuestros dedos, sonriendo al terminar con esa mirada que lo dice todo y que nadie ve, porque son nuestros momentos.

Momentos que nos hacen conectar con nuestro cuerpo, tan agradecido dándonos placer y muchas veces dándonos pequeños regalos de excitación que hacen que descubramos nuevos rincones para disfrutar. Qué importante es conocer nuestro cuerpo y disfrutar mutuamente.

Espero que vosotros sigáis descubriendo el vuestro y pongáis en práctica esos momentos de soledad o acompañados, aunque no sea sábado.

Y como siempre, os dejo un enlace donde podéis escucharme en Radio a Bordo, https://radioabordoonline.wordpress.com/category/buscando-mi-abridor/

Pongamos GANAS a todo, y que se note. Ahora yo pregunto, ¿cuándo no habéis notado esas ganas y qué hicisteis después? porque si yo no veo ganas…

Hasta el próximo miércoles, como siempre, gracias por participar en este blog lleno de sexo, mentes sucias muy limpias y ganas por cada poro de la piel.

G & G

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