A tomar por…

Hay que ver la cantidad de nombres que puede llegar a tener un culo, vamos a mencionar algunos, pandero, pompis, trasero, cachetes, nalgas, posaderas, glúteos…

Quiero romper una lanza por los que resaltan su culo, aunque tengan que probarse más de 50 pantalones hasta dar con «el pantalón», sí, ése que nos vuelve locas y locos, que hace que nos giremos y que el tiempo vaya más despacio para poder pensar…ése lo agarraba yo. Momento que suele ser interrumpido por algún amigo que nos hace volver a la realidad.

Anda que no sabemos qué pantalón nos sienta bien, y éso se nota, incluso cuando te miran aunque estés de espaldas. Y no lo digo sólo por las mujeres, porque ellos, queridas, también lo saben.

En los años 90, el culo fue uno de los protagonistas, en realidad siempre ha tenido su hueco, pero en esa época aún más. Desmond Morris dijo «los culos son las nuevas tetas», y es que no podemos negar que siempre ha sido un tema que ha traído mucha cola y a grandes mentes. Voltaire le dedica todo un capítulo al culo, pero de forma magistral e inteligente, como «ignorancia». Porque vamos a ser sinceros, a día de hoy poco sabemos de él y muchos lo siguen tratando como un tabú para ciertas cosas.

Recuerdo un día de risas entre amigos, donde nos contábamos situaciones de oídas, claro, de los vecinos que luego te encuentras al día siguiente e intentas mantener la compostura, y suele ser en el ascensor, sí, ese lugar reducido de grandes conversaciones.

Reconozco que Jaime tiene mucha gracia contando las cosas, y nos decía que hubo una noche, de madrugada, en la que le despertó el grito de su vecina de arriba, y no precisamente gimiendo, sino con un «por ahí noooooooo», claro, todos nos echamos a reír, porque todos hemos escuchado a vecinos que luego nos hemos encontrado en el querido ascensor. Y sí, éso le pasó a él, y es que por más que intentaba pensar en otra cosa, la frase le taladraba la cabeza y era complicado no imaginarse la estampa mientras llegaban al garaje.

Benditos culos que provocan una curva en nuestro rostro y hacen que vuele la imaginación. Benditas parejas o amigos con derecho que dejan esos bolsillos vacíos para que podamos meter la mano, sabiendo que luego les agarraremos mejor, sí, con ganas, porque en esta vida, lo que tengas que hacer hazlo con ganas, si no «pa qué».

Voy a tomarme la licencia de comparar a un culo con un buen perfume, porque deja huella en nuestra memoria, porque nunca se olvida y porque siempre nos recuerda a alguien. Seguro que ahora ha venido un nombre a tu cabeza y se ha dibujado una sonrisa en tu cara, y es que un buen culo, siempre deja huella.

G & G

Esos besos…

Cómo es posible que un beso nos delate tanto y nuestro cuerpo no sea capaz de ocultarlo, aunque quizás es porque no quiere.

Algunos nos erizan la piel sólo con sentirlos e incluso imaginarlos, otros, más húmedos, hacen que nos acaloren hasta donde nunca imaginamos llegar, algunos hacen que los deseos más íntimos y salvajes fluyan…y es que un beso bien dado lo merece todo.

Los hay que se hacen de rogar, como muchos de nosotros en alguna que otra ocasión, pero los damos con la mirada…o los pedimos con los labios, sí, ésos que inconscientemente humedecemos al mordisquearlos, quizás por nervios o porque lo deseamos con tantas ganas que…

Hay besos infieles, como un buen vino de Bodegas Briego, con un sabor que no se olvida y que seguramente quieras volver a saborear, pero cuidado, quizás te enganche. Los hay juguetones, como un buen espumoso, pero lo mismo que sube, baja la intensidad, quizás sea algo fugaz, divertido y que te haga sonreír al recordarlo algún día.

Los hay con cuerpo, ésos que te piden más, y por los que te dejarías llevar, porque lo estás deseando desde el primer momento, llámale X o que te empotren, vamos a ser claros. Los hay jóvenes, llenos de vida, sabes que nunca madurarán y que precisamente es éso lo que buscan para aprender, y a veces, la madurez se deja llevar para sentirse viva y joven o simplemente para olvidar.

Los hay blancos, con ese punto de frescura que nos alegra cualquier día y que nos invita a más, a conocer su procedencia, donde se forjó su madurez y por supuesto a disfrutar de cada copa. Ahora sería un buen momento para tomar una de ellas. Los hay que depende el día, nos saben de una u otra forma porque aún están sin definir y no terminan de engancharnos, porque un buen beso, es como el vino, debe dejar huella o un buen sabor de boca.

Qué importantes son ahora que no podemos besarnos, pero que nos los imaginamos en cualquiera de sus versiones hasta estremecernos, desearlos y soñarlos. A veces despertando acalorados, sudando y deseando volver a dormir para continuar besando y disfrutando. Porque cada uno de nosotros deseamos un vino o quizás un beso…

Así que dime, ¿de qué vino eres?, y aquí espero que me sorprendáis cada uno de vosotros, y sí, espero leer algún comentario de ellas, porque hasta ahora son los hombres los más atrevidos en hablar, cómo cambia la película, aunque con un buen vino…

¡Hasta el próximo miércoles!

G & G

¿Cuni qué?


Y yo que pensaba que ya disfrutaba estando casada… ay, ¡ilusa de mí! es cuando termina el matrimonio cuando se abren nuevos horizontes y descubres palabras que te hacen abrir otras cosas, (también la mente, claro).

Es curioso, porque lo que antes te hacía morir de vergüenza, ahora es de placer. Venga, no me digáis que no es estupendo tener a alguien entre tus piernas, que te ponga como nunca y te vuelva loca.

Muchas no lo quieren reconocer, pero se mueren de ganas. Nada mejor que tener una mente abierta a nuevas experiencias, y que radio patio hable lo que quiera, al fin y al cabo, el gustazo te lo llevas tú.

Aunque no nos engañemos, desde que te separas y curas heridas nos preocupa el qué dirán, nos duele y lo saben, hasta que nos venimos arriba, pisando fuerte y con ganas de comernos el mundo y otras cosas…


Siempre se ha dicho que el postre se deja para el final, por favor vamos a ver si conseguimos un cunnilingus digno de premio.

Algunas mujeres se quejan de que la persona que ha terminado ahí, va tan lanzada que se olvida que hay más partes en el cuerpo aunque no se llamen clítoris, juega, humedece, pero no entres como cuando te lanzas a morder una manzana, nooooo, ni como cuando un gato lame de su tazón de leche, qué horror. Claro que luego están los que piensan que se van a caer al abismo y se enganchan a tu pecho como si no hubiera un mañana, por dios, que no estás escalando.

Siéntete como un consolador subiendo la intensidad, siempre es más divertido.

Una amiga me comentó que por probar algo nuevo, descubrió un brillo labial de efecto frío/calor. Yo, la verdad, nunca he probado éso, pero recuerdo que una pareja probó un gel de efecto calor y uno terminó en la ducha y ella en el bidé porque no lo aguantaban, así que yo por si acaso, esos efectos, se lo dejo a otros, no me apetece tener que correr en versión deporte y no sexualmente hablando.

Es tan importante disfrutar, comer y que te coman bien…que debemos dejar los prejuicios fuera, abrir la mente y por qué no, las piernas, éso sí, no con cualquiera.

Ay, y qué bien sienta que sepan hacerlo, porque a muchos les entran las prisas por meterla, y creo que no saben que por ahí nos pueden ganar…

Lamed, lamed mucho, que la experiencia es un grado para disfrutar y hacer disfrutar.

¡Hasta el próximo miércoles!

G&G

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